La necesidad de bases firmes.
Una base firme, con una visión de construcción ciudadana y positiva.
La mayoría de personas nunca
piensan, que sus actos desde jóvenes pueden influir en la construcción de su
futuro como adultos y como ciudadanos pro activos de una sociedad.
Por eso ciertamente, son los
resultados que día a día se pueden ver reflejados en el rumbo tan devastador
que la sociedad costarricense en general ha venido experimentando.
Si aplicamos esto al ámbito
criminal y de la seguridad nacional, pues en la mayoría de los casos se ve
reflejado una carencia de muchas bases tanto educativas como de valores en esos
individuos. Pero especialmente, una carencia de dirección formativa desde
edades tempranas.
Los estudios criminológicos
han postulado que las generaciones jóvenes de los últimos años, son las autoras
de los actos delictivos de nuestro país, lastimosamente. Y en su mayor número,
provienen de hogares disfuncionales, pobreza, un ambiente inmerso en la
violencia, carencia de valores morales, y especialmente de una educación más
allá de solamente dentro de los centros educativos.
Esto nos trae como resultado, delincuentes en “potencia”,
aunque no se puede generalizar del todo, pero los estudios muestran que en la
mayoría de los casos este es el panorama. Por ende, cada familia costarricense
debe de apoderarse de esa gran responsabilidad que le compete, en cambiar el
pensamiento de que las escuelas o colegios son como un centro de cuido de sus
hijos, y que una vez que ellos llegan a sus hogares pues se desentienden por
completo. Esto no es adecuado, los jóvenes y niños deben de ser monitoreados
siempre y aún más en las etapas de crecimiento donde la formación en esencial,
ya que son las bases que se deben de plantear, para que estos en su futuro
aprenda a valerse por si mismos, tomar las mejores decisiones, creara sus
propias identidades y personalidad firmes y apegadas a las normativas bajo las
cuales todos como ciudadanos nos debemos de regir en nuestra nación. Además de
esto para ser personas de bien.
Todo lo anterior, parece ser algo muy fácil y básico bajo
lo cual desde pequeños se nos inculca en gran parte de la población, pero
solamente se menciona, la diferencia radica en constancia y veracidad con la
que este tema se tome a lo largo de toda una vida.
No se asegura que toda la población puede evitar caer en
las prácticas delictivas o ilícitas; pero si radicaría en un gran cambio si
todos pensáramos en muestras acciones desde tempranas edades y con miras de un
beneficio colectivo.
Obviamente esto debe de ir acompañado con la promoción,
de grupos e instituciones de apoyo colaterales inmersos en las distintas áreas
de una comunidad o sociedad en general. En la cual las personas puedan usar su
tiempo de recreación en actividades formativas y positivas, en las cuales se
incentiven a acciones y formas de pensar en pro de un país mejor y que mi
accionar si tiene un papel relevante en lo global.
El combate a la criminalidad y delincuencia tiene sus bases de formación desde las tempranas edades, donde las familias establecen sus mecanismos de educación y formación responsable.
ResponderEliminarSin embargo, esto no sucede en hogares disfuncionales donde los problemas entre los padres van afectar de manera directa en el comportamiento de los hijos.
De manera que tanto el establecimiento de políticas criminales como la conformación de familias estables van a ser los fundamentos importantes y pilares para una ciudadanía responsable y honesta.